Las colectoras que quiere Milei chocan contra la pared
Sebastian Sanguinetti
Los analistas políticos de la oposición observan que, en este intrincado juego de querer perjudicar al peronismo a toda costa y de forzar la eliminación de las PASO, el gobierno está impulsando y alimentando su propia fragmentación.
El Mielismo, comandado por Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, busca eliminar o suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en el Congreso Nacional de cara al próximo año electoral. Sin embargo, su principal estrategia para seducir a la Unión Cívica Radical (UCR) y al PRO choca con un muro infranqueable: la propuesta de usar "colectoras" es incompatible con la Boleta Única Papel (BUP), papeleta con la que el ciudadano se encontrará en próximo año en el cuarto oscuro. Al requerir que el elector marque categoría por categoría, la boleta destruye el histórico "efecto arrastre", convirtiendo la oferta del gobierno en una promesa de imposible cumplimiento.
Al desaparecer la boleta sábana de papel tradicional —aquella que el votante tomaba entera e introducía en el sobre—, ya no es posible "colectar" votos desde abajo hacia arriba, ni "arrastrar" desde un candidato presidencial fuerte hacia una lista de legisladores débil. Ante esta barrera técnica insalvable, desde LLA prefieren hablar de “símil colectoras” o adhesiones, aunque en la práctica el mecanismo carece de la tracción mecánica que define a este sistema
La incompatibilidad técnica: El fin del "efecto arrastre"
El centro y eje del actual debate parlamentario radica en una contradicción insalvable. El gobierno nacional pretende sea como sea, construir una arquitectura electoral que le permita a Javier Milei ser reelecto presidente ensayando un sistema de adhesiones que emula a las tradicionales colectoras.
El objetivo del oficialismo es claro: poder presentar dos o más listas para diputados nacionales de partidos que integran el mismo frente. En un escenario hipotético, podría haber en la oferta electoral una lista de diputados de La Libertad Avanza (LLA) y otra de la UCR, y ambas tendrían a Javier Milei como candidato a presidente.
La trampa del casillero de "Lista Completa"
Para intentar sortear esta incompatibilidad, el proyecto que el oficialismo presentó en el Senado plantea una modificación polémica a la ley de BUP: la introducción de un casillero único en la parte superior que permita al elector seleccionar toda la lista completa con una sola marca. Cabe destacar que hace un año, cuando se sancionó la ley original, este casillero fue expresamente excluido del diseño final para garantizar la equidad.
Lo cierto es que esta modificación encierra una nueva contradicción. Si eventualmente se lograra habilitar el casillero de boleta completa, el elector que lo marque estaría votando orgánicamente a La Libertad Avanza, a su logo y a su color en todas las categorías. Esto va en contra de la propia idea de "adhesión" o "colectora" que el gobierno intenta venderle a sus aliados.

Como es en la practica
Por ejemplo: si sos radical y vivís en Mendoza, vas a encontrarte en el cuarto oscuro con una boleta única con todos los candidatos a presidente, incluido Javier Milei. Abajo de Milei habrá varias listas de diputados o senadores, una de la LLA, otra Radical y otra del PRO. Si queres votar a Javier Milei y diputados radicales, tildas la casilla a presidente y automáticamente, habras votado diputados y senadores de la LLA, dejando a tu lista radical afuera.
El riesgo de la fragmentación propia
Los analistas políticos de la oposición observan que, en este intrincado juego de querer perjudicar al peronismo a toda costa y de forzar la eliminación de las PASO, el gobierno está impulsando y alimentando su propia fragmentación.
Falta de incentivos: Al no haber arrastre garantizado, los aliados no tienen motivos reales para ceder lugares en las listas.
Experiencia aliada: Aseguran que "el radicalismo tiene muchísima experiencia como para considerar algo parecido a colectoras en el actual escenario".
Tiro por la culata: “Sacan las PASO con la intención de fracturar a la oposición, y pierden de vista que alimentan su propia fractura”, afirman categóricamente los detractores del proyecto.
El Artículo 28: La ventana para las provincias
Dentro de esta extensa e intrincada reforma política, un apartado que no pasa desapercibido es el artículo 28 del texto. Este punto es el que determina específicamente cómo serán las supuestas adhesiones de las listas a nivel territorial.
Aquí el gobierno avanza con la posibilidad de que los partidos provinciales puedan incluir cargos locales (gobernadores, legisladores provinciales, intendentes) en la parte inferior de la boleta nacional. Esto implica que se puedan volver a "pegar" las elecciones y boletas provinciales a la boleta nacional, una maniobra que hoy se encuentra tajantemente prohibida por la ley sancionada hace un año. El oficialismo busca usar esta habilitación como moneda de cambio con los gobernadores, aunque la mecánica de la BUP seguirá exigiendo marcas individuales, mitigando el impacto real de este "pegado".
Jaque al financiamiento y a los partidos chicos
La iniciativa del oficialismo liderada por Diego Santilli y orquestada por Karina Milei no se agota en las adhesiones imposibles ni en el fin de las PASO; busca también una reestructuración severa del ecosistema partidario reformando la Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos (N° 26.215).
1. Renuncia al aporte y recortes en capacitación El texto establece que los partidos “podrán optar por la renuncia al aporte público anual que les correspondiere”, abriendo la puerta a una privatización total de las campañas. En paralelo, recorta drásticamente los fondos para la formación de nuevos dirigentes. Se indica que los partidos deberán destinar no menos de un 10% de lo que reciban del aporte público a “actividades de capacitación para la función pública, formación de dirigentes e investigación”. Hoy en día, la ley obliga a destinar un 20% a este rubro vital.
2. Asfixia a los partidos menores Por otro lado, el proyecto ataca directamente la línea de flotación de los partidos más chicos y agrupaciones vecinales, imponiendo barreras de supervivencia sumamente altas:
- Se plantea el requerimiento de un padrón de afiliados superior al 0,5% del padrón electoral distrital.
- Exige el reconocimiento a nivel nacional de un 0,10% del Registro Nacional de Electores.
- Para conservar la personería jurídica, el partido debe tener representación consolidada en al menos 10 distritos (hoy se requieren solo cinco).
- Se establece como motivo de caducidad de la personería no haber alcanzado un piso mínimo del 3% en el resultado final de dos elecciones nacionales consecutivas. El marco normativo actual establece este umbral en apenas un 2%.
En conclusión, mientras el oficialismo intenta reconfigurar el mapa político argentino con elevadas barreras legales y recortes financieros, su propuesta estrella para conformar alianzas se desmorona ante la realidad física del cuarto oscuro: la Boleta Única Papel hace que el sueño de Karina Milei de hacer reelegir a su hermando a todo costa, choque contra la pared.