La historia del obelisco itinerante de Ituzaingó
Santiago Menu
¿Sabían que en Ituzaingó tenemos un Obelisco itinerante? Sí, leyeron bien. Un monumento que no se queda quieto y que lleva el espíritu de celebración a cada rincón de nuestra localidad.
Esta maravillosa locura es otra de las inconfundibles obras de Rubén Díaz, el prolífico artista y vecino de Ituzaingó que ya nos tiene acostumbrados a transformar nuestro paisaje urbano con sus réplicas y estructuras surrealistas. En esta ocasión, Díaz decidió recrear el máximo ícono de la Ciudad de Buenos Aires, ese punto neurálgico que históricamente ha servido como escenario de festejos multitudinarios, manifestaciones y encuentros sociales. Así nació el "Ituobelisco", una imponente estructura que va cambiando de lugar y que mide nada menos que 12 metros de altura.
Pero este monumento no es solo una réplica arquitectónica; tiene un alma profundamente humanista y argentina. El Ituobelisco rinde un sentido homenaje a uno de los hombres más grandes de nuestra historia: el gran médico argentino René Favaloro, el orgullo nacional que revolucionó la cardiología mundial al ser el desarrollador de la técnica del bypass coronario. Al pie de esta majestuosa aguja, el artista colocó una estatua a escala del entrañable doctor, recordándonos a cada paso la importancia de la vocación, la humildad y el amor por la salud pública.
Y como si esta escena urbana no fuera lo suficientemente pintoresca, la instalación cuenta con un detalle que le arranca una sonrisa a cualquier transeúnte. Al lado del obelisco y del doctor Favaloro, se puede ver un típico taxi de Buenos Aires. Tiene su inconfundible carrocería negra y el clásico techo amarillo. Sin embargo, en el universo creativo de Rubén Díaz, las cosas siempre tienen un giro simpático: no se trata de un vehículo convencional, sino de un entrañable Fiat 600, el querido "Fitito", vestido de gala porteña para la ocasión.
Lo más fascinante de este Ituobelisco es su carácter nómade. La idea principal detrás de esta obra es que el monumento pueda movilizarse a diferentes puntos de Ituzaingó, adaptándose a la agenda de nuestra comunidad. Más allá de estar ubicado en la calle Muñíz al 800, está pensado especialmente para acompañar eventos culturales, efemérides o hitos deportivos. Para ilustrar su versatilidad, Rubén Díaz planteó un escenario que ilusiona a más de uno: si el C.A.I. (Club Atlético Ituzaingó) sale campeón y los vecinos quieren desatar su alegría y festejar en la histórica Plaza 20 de Febrero, la estructura está diseñada de tal forma que en apenas 48 horas estará instalada ahí, lista para ser el epicentro de la vuelta olímpica.
En definitiva, el obelisco itinerante es mucho más que una curiosidad visual. Es un punto de encuentro móvil, un homenaje a nuestros héroes y una muestra palpable de que en Ituzaingó, el arte, la pasión y la vida vecinal siempre encuentran una excusa para celebrar juntos.