En un trabajo articulado con el gobierno provincial, el Municipio puso en marcha una red pública de vanguardia destinada al aprovechamiento eficiente de excedentes frutihortícolas, la producción de alimentos con valor agregado y la formación laboral de la región
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Esta semana, el Municipio de Morón oficializó la inauguración de una Planta de Tratamiento de Alimentos y dos Cocinas Comunitarias fijas, una medida que implica un gran paso en materia de soberanía alimentaria y optimización de los recursos productivos.
El proyecto, encabezado por el intendente Lucas Ghi y el ministro de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, forma parte del Plan Estratégico de Abastecimiento Local y busca erradicar el desperdicio de mercaderías aptas para el consumo.
Según el gobierno local, las nuevas instalaciones operarán de forma descentralizada y funcionarán como un nodo de triple impacto: ambiental (reduciendo residuos), social (asistiendo a comedores) y laboral (capacitando de manera formal a trabajadores de la economía popular).
Una respuesta local a una problemática global
El objetivo del programa lanzado esta semana por el Municipio de Morón radical en mitigar una problemática crítica a nivel global: la pérdida de entre el 30% y el 40% de las frutas y verduras producidas en las cadenas de comercialización.
El nuevo circuito local se estructurará bajo el siguiente esquema operativo:
El origen del stock: El proceso inicia con la recolección de los excedentes del Mercado Frutihortícola Saropalca, conformado por mercaderías que ya no pueden ingresar al circuito comercial tradicional por cuestiones estéticas o de maduración, pero que conservan intactas sus propiedades nutricionales.
La Planta de Tratamiento: Financiada a través del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA), la planta recibe estos cargamentos para someterlos a una estricta línea de clasificación, separación y sanitización mediante equipamiento de última generación.
Industrialización con valor agregado: Los alimentos recuperados y validados microbiológicamente se procesarán en las cocinas industriales para fabricar conservas, mermeladas, purés, sopas y congelados de larga duración.
Asimismo, la logística de cocción, envasado y formación técnica profesional quedó distribuida de manera estratégica en dos puntos geográficos clave del distrito: el Polo Productivo de la Economia Social, que se encargará de la línea masiva de procesamiento de pulpas y empaquetado para distribución social; y el Centro de Oficios de El Palomar, donde funcionará la segunda Cocina Comunitaria.