Lorena: La "Mamá Leona" de Hurlingham
Sebastian Sanguinetti
Lorena concluye con un mensaje para quienes dudan de dar este paso: "No permitan que el miedo a lo desconocido les impida formar una familia extraordinaria. El amor consciente no tiene límites".
En el corazón de Hurlingham, Buenos Aires, la casa de Lorena no es solo un hogar; es el refugio que desafía los pronósticos cada día. Allí, entre el aroma de las tortas saladas de su emprendimiento y el movimiento constante de cuatro hijos valientes, se teje una historia de adopción atípica que nació en plena pandemia.
Por aquellos años de cuarentena e incertidumbre, Lorena decidió transformar su vida y la de cuatro hermanos con discapacidad y neurodivergencia al concretar una adopción que desafió todas las estadísticas. Lo que comenzó como un deseo profundo de brindar una familia se convirtió en una "manada" valiente que hoy lidera proyectos de vida y emprendimientos desde Hurlingham.
Un rugido contra los diagnósticos
Al recibir a sus hijos, Lorena se encontró con una realidad que los informes oficiales omitían: la convivencia con aproximadamente ocho diagnósticos distintos, incluyendo TEA, TDAH, epilepsia y secuelas de neurocirugía.
"Lejos de paralizarnos, el miedo no fue una opción. Decidimos investigar y entender de qué se trataba cada condición para que su realidad no fuera un límite", relata Lorena.Para ella, el enfoque cambió por completo al convivir con ellos: "Aprendimos que la discapacidad no es una sombra que detiene, sino una identidad que nos enseñó a valorar cada pequeño gran paso como un triunfo colectivo".
Pilares de una familia extraordinaria
Para sostener esta realidad, Lorena enfatiza la importancia del autocuidado y la red de apoyo." Entendí que para cuidar, primero debía estar bien yo; poner el cuerpo requiere salud emocional y entender que no estoy sola", reflexiona.
En el día a día, la familia transita momentos de alegría y también de dificultad."En casa, la vida tiene sus propios ritmos. En los días buenos, disfrutamos, cantamos y bailamos bajo la lluvia".Sin embargo, también enfrentan las llamadas "tormentas frías", cuando reaparecen recuerdos del pasado."En esos momentos, simplemente sostenemos sus manos en silencio, validando su historia y sus duelos sin presiones", explica la madre.
Superación y emprendimiento
La historia de esta familia se traduce en autonomía real. Ian, el hijo mayor, lidera hoy @rincon_campestre1, un emprendimiento gastronómico especializado en tortas saladas de autor, lunch y perniles.
"Verlo crecer me demuestra que la discapacidad, cuando se acompaña con respeto, transforma la vida de todos", asegura Lorena.A través de su rol como "camarógrafa personal" en las redes, busca desmitificar la adopción de niños grandes: "Mi misión es mostrar que la adopción, la discapacidad y la neurodivergencia no son obstáculos, sino caminos hacia un amor más consciente".
Lorena concluye con un mensaje para quienes dudan de dar este paso: "No permitan que el miedo a lo desconocido les impida formar una familia extraordinaria. El amor consciente no tiene límites".
