La historia de Óscar Garré, el campeón del mundo que vive en Ituzaingó
Santiago Menu
En un día de profunda emoción futbolera y con las calles de nuestra ciudad teñidas de celeste y blanco, es el momento ideal para repasar la vida de uno de nuestros vecinos más ilustres. Oscar Alfredo Garré nació el 9 de diciembre de 1956 en Valentín Alsina, provincia de Buenos Aires, aunque se crió desde su infancia en Rafael Castillo, dentro del partido de La Matanza. El "Mago" consolidó una de las trayectorias más sólidas y respetadas del fútbol argentino, fuertemente ligada a la Zona Oeste del Conurbano Bonaerense, donde decidió afincarse de forma definitiva en el partido de Ituzaingó.
Los inicios de este ícono del deporte nacional están marcados por el ADN de nuestra región. Crecido en el corazón de la Zona Oeste, más precisamente en Rafael Castillo, forjó sus bases futbolísticas en las canchas de tierra de la región. Su talento era evidente desde chico: a los 12 años fue a probarse al club vecino, Deportivo Morón, y quedó seleccionado, pero tuvo que priorizar sus estudios secundarios por orden de su padre. Sin embargo, su lazo con el oeste siguió creciendo y, con los años, su esposa terminó siendo oriunda de Morón.
La leyenda absoluta de Garré se escribiría con la camiseta de Ferro Carril Oeste. Tras debutar profesionalmente en 1974, jugó en el club de Caballito en dos etapas extensas que abarcaron desde 1974 hasta 1988, y luego desde 1989 hasta 1994. En sus primeros tiempos, recibió el cariñoso apodo de "Ciruja" debido a que acostumbraba a descansar entre los tablones de la vieja cancha de madera de Ferro antes de los entrenamientos. Con el tiempo, se transformó en un emblema: fue pilar fundamental de la era dorada de Carlos Timoteo Griguol, conquistando los Campeonatos Nacionales de 1982 (de forma invicta) y 1984. Además, registró 616 partidos jugados con la camiseta de Ferro, un récord que lo convierte en el futbolista con más presencias en la historia de la institución y el segundo en un mismo club de Argentina, quedando solo detrás de Ricardo Bochini en Independiente.

Su rendimiento superlativo lo llevó a la consagración en la Selección Argentina. Carlos Salvador Bilardo lo adoptó como una pieza fija e inamovible de su esquema táctico, y bajo su conducción disputó todo el proceso de las eliminatorias. Alcanzó la gloria máxima en el Mundial de México 1986 junto a Diego Maradona. Durante la máxima cita mundialista, fue titular en los primeros cuatro partidos del certamen antes de ser reemplazado tácticamente por Julio Olarticoechea.
El ocaso de su carrera como jugador incluyó un breve paso por Huracán y una experiencia en el fútbol de Israel, vistiendo los colores del Hapoel Kfar Saba y el Hapoel Be'er Sheva, para luego retirarse a mediados de los noventa y desempeñarse como director técnico.
Luego de transitar su vida familiar entre Rafael Castillo y Haedo, Garré eligió mudarse permanentemente a Ituzaingó. Hoy, la comunidad de la zona lo reconoce diariamente y celebran su presencia como el "campeón del mundo del barrio", coronando una vida enteramente ligada a las calles del Oeste bonaerense.