Es un caos viajar: el gobierno planificó muy mal el parate de los trenes y no hay refuerzo de colectivos

El impacto es masivo. Las jornadas del viernes y sábado se perfilan como las más críticas, afectando a quienes dependen del ferrocarril para trabajar o trasladarse

Es un caos viajar: el gobierno planificó muy mal el parate de los trenes y no hay refuerzo de colectivos
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En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), especialmente la región oeste, viajar para ir a trabajar, será una odisea. La decisión de la empresa Trenes argentinos de interrumpir por 4 días la totalidad de sus despachos de trenes de pasajeros hasta el domingo 12 de julio inclusive, obligará a miles de trabajadores que no tienen feriado a buscar transporte alternativo para llegar a sus lugares de trabajo.

El impacto será masivo. Las jornadas del viernes y sábado se perfilan como las más críticas, afectando no solo a quienes dependen del ferrocarril para trabajar o trasladarse, sino que el colapso se trasladará de manera directa a los usuarios del autotransporte público, cuyas flotas no están preparadas para absorber semejante demanda.

Las autoridades han justificado esta drástica medida argumentando cuestiones de seguridad y tiempos de ejecución. Suponiendo erroneamente que todos los trabajadores están de feriado, los trabajos planificados para estos cuatro días de corte total abarcan múltiples puntos geográficos a lo largo de la traza ferroviaria.



Crónica de un año plagado de interrupciones

El año en curso se ha transformado en un verdadero ciclo de alteraciones constantes para el ramal Once-Moreno de la Línea Sarmiento. Si sumamos las suspensiones previstas para este fin de semana patrio, en apenas siete meses de gestión anual se acumularán casi 30 días con algún tipo de restricción severa en el servicio. Para comprender la magnitud del fastidio de los pasajeros, es necesario repasar el extenso historial de cortes que han sufrido en el corto plazo:

Este calendario incesante de cancelaciones evidencia una planificación fragmentada que, si bien puede ser necesaria desde lo técnico, castiga de forma sistemática la previsibilidad y la calidad de vida de los habitantes del conurbano bonaerense.

El "Sarmiento-dependiente" y la odisea del autotransporte

El principal problema que enfrentan quienes utilizan el transporte público en la Zona Oeste es la histórica falta de planificación integral. En cada una de las casi treinta jornadas en las que la Línea Sarmiento ha funcionado de manera limitada o nula, las empresas operadoras de líneas de colectivos no han reforzado adecuadamente sus prestaciones. El resultado es siempre el mismo: paradas colapsadas, unidades desbordadas que no se detienen, y demoras que pueden superar fácilmente la hora de espera a la intemperie.

Geográfica y demográficamente, el Oeste bonaerense es estructuralmente "Sarmiento-dependiente". La configuración de las ciudades ha crecido en paralelo a las vías del tren, y las rutas automotoras han quedado obsoletas frente a la demanda actual. La recordada e histórica línea 52 (conocida popularmente como "La Lujanera"), que unía la terminal de Once con Moreno y Luján circulando por el eje de la Avenida Rivadavia y la Ruta Nacional 7, desapareció en el año 2003 dejando un vacío que hasta el día de hoy no ha tenido un reemplazo a la altura de las circunstancias.



Actualmente, las escasas opciones son deficientes:

Un ramal de la línea 57 une Plaza Miserere (Once) circulando por la Autopista del Oeste a la altura de Moreno, pero no ingresa a la estación ferroviaria, dejando al usuario a varios kilómetros de su destino céntrico.

Sobre el corredor de la Avenida Rivadavia, la tradicional línea 136, que conectaba Primera Junta con Merlo y Marcos Paz, fue literalmente vaciada y eliminada. Su operadora, el poderoso Grupo Metropol, decidió reemplazarla estratégicamente por la línea 322, la cual originalmente unía Marcos Paz con Merlo, extendiendo su recorrido hasta Ramos Mejía.

El monopolio de facto en ciertos corredores agrava la situación. Metropol opera también otras líneas que, en teoría, deberían funcionar como la alternativa natural ante la caída del Sarmiento: la línea 163 (con cabeceras en Primera Junta y San Miguel), la línea 182 (que serpentea entre Floresta y José C. Paz) y la línea 302 (que conecta Liniers y Moreno transitando por Avenida Gaona y la colectora de la Autopista del Oeste).

Sin embargo, los usuarios denuncian a diario que estas tres líneas presentan habitualmente trayectos fuertemente fraccionados. En la práctica, las unidades cubren apenas un pequeño tramo del recorrido oficial declarado ante la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), dejando a los pasajeros a medio camino e incumpliendo con los mapas de recorrido publicados en la propia página web de la concesionaria.

Otras alternativas ferroviarias: Un panorama desolador

Ante la caída de la arteria principal del oeste, la lógica indicaría que las líneas ferroviarias paralelas deberían absorber parte de la demanda y ofrecer servicios de refuerzo. Sin embargo, la realidad de la infraestructura estatal dista mucho de esa premisa.

La empresa estatal Trenes Argentinos no ha anunciado ningún tipo de refuerzo o contingencia operativa para las líneas que podrían servir como plan "B" al Sarmiento. Por un lado, el ramal Tapiales-Marinos del Crucero General Belgrano, perteneciente a la Línea Belgrano Sur (LBS), opera actualmente con una frecuencia drásticamente reducida. La causa principal es la gran cantidad de formaciones que se encuentran detenidas y fuera de servicio en los talleres debido a la acuciante falta de repuestos para su mantenimiento. Por otro lado, la Línea San Martín, que corre paralela más al norte conectando Retiro con Pilar/Cabred, mantiene su cronograma habitual sin añadir frecuencias adicionales, operando ya al límite de su capacidad en horarios de alta demanda.

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