El gran presente de Tomás Aranda: el pibe de Villa Udaondo que la rompe en Boca Juniors
Enzo Ariel Resino
El juvenil de 18 años, oriundo de Villa Udaondo, tuvo su esperado debut como titular y fue la gran figura de la victoria de Boca Juniors ante Lanus.
El oeste sigue exportando talento al fútbol grande de nuestro país. Esta vez, todos los flashes apuntan a Tomás Aranda, el joven de 18 años criado en Villa Udaondo que este fin de semana demostró que la camiseta de Boca Juniors no le pesa en absoluto.
El equipo dirigido por Claudio Úbeda venía de una racha adversa de cuatro partidos sin conocer la victoria. Necesitado de fútbol, el entrenador apostó por un nuevo esquema y le dio las llaves de la creación al joven Aranda. El ituzainguense respondió a tal gesto de confianza con una demostración de buen fútbol: funcionó perfectamente como conector y supo cuidar muy bien de la pelota.
"Uno siempre sueña, cuando arranca de chico, con el debut como titular. Por suerte y gracias a Dios se me están dando las cosas, hay que seguir", declaró el portador de la casaca 36, tras el triunfo ante Lanus. Fiel a sus raíces y desbordado de alegría, no se olvidó de los suyos: "Le mando un saludo a toda mi familia y al barrio".
De jugar en Villa Udaondo a brillar en La Bombonera
Aunque nación en Ciudadela en 2007, el corazón de Tomás se encuentra arraigado en Villa Udaondo. Sus primeras armas con la pelota las hizo en canchitas y potreros locales como así también en clubes de barrio como Santa Rita. Tras un breve paso por el Club Atlético Ituzaingó, desembarcó en las inferiores de Boca, en donde no paró de crecer.
Su liderazgo y talento -mide 1,64 metros, pero lo compensa con una agilidad envidiable y manejo de ambos perfiles- lo llevaron a ser capitán de la Séptima División, en 2003, de la mano del "Chipi" Barijho. En 2004, subió a Reserva, y en septiembre de ese año firmó su primer contrato profesional hasta diciembre de 2029.
Con la mística "10" en la espalda, fue una pieza clave en el bicampeonato de la Reserva de Mariano Herrón durante 2025, con 4 goles y 7 asistencias en 40 partidos. Hoy, ante las bajas por lesión y bajos rendimientos en el primer equipo, Tomás se presentó como la gran solución para el entrenador.
El representante de un barrio que celebra su brillante presente en el "Xeneize"
Las primeras apariciones de Aranda en la Primera División tuvieron lugar un par de fechas atrás, en la dura caída ante Estudiantes de La Plata. Pese a ese resultado, su ingreso le cambió la cara al equipo. Esa noche fue particularmente larga, en La Boca analizaban el presente del equipo y en el barrio nadie durmió porque Tomás los mantuvo en vilo.
Al regresar a su casa en Villa Udaondo, Tomás se encontró con una verdadera fiesta. Tanto familiares como amigos y vecinos lo recibieron con bombos, platillos, espuma y mucho detalle azul y oro. El pibe que hasta hace poco jugaba en el barrio, terminó siendo ovacionado y paseado en andas por su gente, demostrando que, por más alto que llegue, no se olvida de donde viene.

