De las canchas de Ituzaingó a la Bombonera: El día que Tomás Aranda le dijo "no" a River por amor a los colores
Santiago Menu
En las calles de Ituzaingó se respira fútbol. Entre los clubes de barrio y las escuelas de formación, el talento suele brotar de manera natural, pero hay historias que merecen un capítulo aparte. Es el caso de Tomás Aranda, el pibe que hoy hace vibrar a la mitad más uno del país, pero que forjó su carácter y su gambeta en el corazón de nuestra localidad.
Recientemente, en una entrevista exclusiva con Diario Olé, Horacio Ríos, responsable de la Academia Kaly de Ituzaingó y mentor de Aranda, desarchivó una anécdota que pinta de cuerpo entero la personalidad del juvenil. Todo comenzó cuando Ríos, buscando talentos en un partido de Argentinos Juniors, quedó hipnotizado por un chico que parecía llevar la pelota atada al pie.
"Tenía una velocidad y un dribbling... no podía ser tan chico y jugar de esa forma", recordó Ríos con la emoción de quien sabe que vio a un distinto antes que el resto. La búsqueda no fue fácil; el entrenador tuvo que seguir al padre de Tomás, Daniel, hasta su camioneta para intentar convencerlo de una prueba.

En aquel entonces, Ríos trabajaba con el hijo del "Pipa" Gancedo y tenía las puertas abiertas en Núñez. Sin embargo, cuando le propuso al pequeño Tomy la posibilidad de probarse en River Plate, la respuesta fue tan tajante como inesperada para un nene de su edad:
"¡Noo, a River NO! Si el domingo jugamos contra River y le ganamos 1 a 0", disparó Aranda, dejando en claro que su competitividad y su sentimiento ya tenían un rumbo definido.
A pesar de la resistencia inicial de su familia y del coordinador de Argentinos Juniors —quien recibió llamadas desesperadas de la madre de Tomás para que no se lo llevaran—, prevaleció el deseo del jugador. "Si quiere ir, hay que dejarlo", fue el consenso familiar que permitió que Aranda llegara a Boca Juniors, el club que lo terminó de pulir.
Para Horacio Ríos, ver el debut y el presente de su pupilo es una satisfacción que trasciende las camisetas. En un gesto que solo el orgullo por un "hijo futbolístico" puede lograr, Ríos confesó que el último gol de Aranda lo festejó como propio, a pesar de su fanatismo por el "Millonario".
"Yo soy de River, es la primera vez en mi vida que grité un gol de Boca. Mis hermanos también son gallinas y saltamos arriba de la mesa, se me caían las lágrimas", relató el entrenador de la Academia Kaly. La comparación no tardó en llegar: ese enganche y la definición abriendo el pie, al mejor estilo Vinicius Jr., son marcas registradas que ya se veían en las canchas de nuestro Ituzaingó.
Hoy, mientras Aranda busca el campeonato con el Xeneize, en el Oeste nos queda el orgullo de saber que ese "no" a River y ese primer regate nacieron acá, a la vuelta de casa.