A 50 años del golpe: los 2 nietos ituzainguenses que Abuelas aun busca

Ituzaingó no estará completo hasta que el nieto de los Ovejero-Castillo y el de los Rapela-Mangone recuperen su libertad. Mientras tanto, sus nombres siguen grabados en el bronce de la Plaza San Martín y en las baldosas del distrito

A 50 años del golpe: los 2 nietos ituzainguenses que Abuelas aun busca
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En las calles de Ituzaingó, el tiempo no ha logrado borrar el rastro de la ausencia. Entre las historias de vida arrebatadas por el terrorismo de Estado en el distrito, hay dos que guardan un eco particular: el de dos niños o niñas que hoy, a 50 años del golpe, caminan entre nosotros sin conocer su verdadera identidad. Son los hijos de Liliana Graciela Castillo Barrios y María José Rapela, dos jóvenes cuyas vidas fueron truncadas mientras albergaban el futuro en sus vientres.

Liliana Castillo Barrios y su esposo Héctor Rafael Ovejero.

La familia Ovejero y el rastro de Liliana

El 5 de mayo de 1977, el engranaje represivo de la zona oeste se ensañó con la familia Ovejero. En un operativo coordinado que buscaba desarticular la militancia en el barrio, las fuerzas de seguridad secuestraron a Liliana Castillo Barrios y a su esposo, Héctor Rafael Ovejero.

Liliana tenía 22 años y un embarazo de cinco meses. Su destino quedó sellado en la cartografía del dolor de Ituzaingó, donde vivía el resto del clan Ovejero en la calle Pedro Zanni 730, domicilio que también fue asaltado. La reconstrucción histórica, apoyada por testimonios de sobrevivientes, sugiere un derrotero cruel: tras su paso por centros clandestinos locales, Liliana habría sido trasladada a la Unidad Penal 8 de Olmos, en La Plata, un sitio donde la dictadura recluía a embarazadas bajo un régimen de terror absoluto.

Sus abuelas Eva Haydee Márquez y Angélica García de Ovejero, buscaron incansablemente a Héctor Alberto o Gabriela —los nombres que la pareja había elegido— hasta el fin de sus días. Su búsqueda es hoy el mandato de una comunidad que cada año vuelve a las baldosas blancas del barrio para recordar que el nieto de los Ovejero todavía falta.

María José Rapela y José Héctor Mangone

El misterio de la calle Atacama: María José y el horror de la ESMA

Dos meses después, el 30 de julio de 1977, el terror llamó a la puerta en Atacama 973, Ituzaingó Norte. Allí vivían María José Rapela y su compañero José Héctor Mangone. Ella, bibliotecaria de la Universidad de Morón, fue arrancada de su hogar con un embarazo de entre cuatro y seis meses.

A diferencia de otros casos, el rastro de María José conduce directamente al epicentro del plan sistemático de apropiación: la ESMA. Testigos sobrevivientes han confirmado su presencia en el sector de "Capuchita", en el altillo del Casino de Oficiales. Allí, en una pequeña habitación que oficiaba de maternidad clandestina, se presume que su hijo o hija nació entre octubre y noviembre de 1977.

Pese al pacto de silencio de la Armada, la labor de las abuelas, Gladys Isabel King y Electra Rormero de Mangone, ha permitido documentar este caso en obras fundamentales como el libro Botín de Guerra, donde se deja constancia legal de que el Estado conocía su gravidez. La familia Rapela ha mantenido viva la llama, esperando que aquel joven que hoy ronda las cinco décadas sienta el llamado de una verdad que lo espera en el ADN.

Una búsqueda que no claudica: Ciencia e Identidad

La labor de Abuelas en Ituzaingó combina hoy la memoria barrial con la ciencia de vanguardia. La estrategia se sostiene en tres pilares fundamentales:

El Banco Nacional de Datos Genéticos: Donde las muestras de las familias Rapela, Mangone, Castillo y Ovejero esperan un cruce positivo con una precisión del 99,99%.

La Identidad Espontánea: Campañas que interpelan a cualquier persona nacida en 1977 con dudas sobre su origen.

El Archivo Biográfico: La reconstrucción de las vidas de Liliana y María José para que, cuando sus hijos aparezcan, recuperen no solo un nombre, sino una historia familiar completa.

Si tenés información, datos sobre posibles apropiadores, o sospechas sobre la identidad de una persona nacida durante la dictadura, existen canales oficiales que garantizan la confidencialidad y el tratamiento profesional de la información.

Aquí tenés los lugares donde podés presentarte o llamar:

1. Abuelas de Plaza de Mayo

Es el organismo principal que centraliza estas búsquedas. Podés contactarlos para aportar datos de manera anónima si lo preferís.

Sede Central: Virrey Cevallos 592, CABA.

Teléfono: +54 11 4384-0983

Web / Formulario de contacto:abuelas.org.ar

Correo para denuncias/datos: dudas@abuelas.org.ar

2. CONADI (Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad)

Es el organismo del Estado encargado de realizar las investigaciones documentales y coordinar los análisis de ADN con el Banco Nacional de Datos Genéticos.

Línea gratuita: 0800-222-266234 (CONADI)

Dirección: Av. Mayo 760, CABA.

Correo: conadi@jus.gob.ar

3. En Ituzaingó

Si preferís canalizar la información a través de las autoridades locales que conocen el territorio y los casos de la zona:

Dirección de Promoción de los Derechos Humanos y Memoria:

Ubicación:
Av Ratti y Av Belgrano

Teléfono: 2120.1866.

4. Unidad Fiscal Especializada (Casos de apropiación)

Si los datos son muy precisos y preferís ir directamente por la vía judicial:

Unidad Fiscal especializada para casos de apropiación de niños durante el terrorismo de Estado:

Teléfono:
+54 11 4313-0552 / 4313-0560.

Correo: uficar@mpf.gov.ar

Ituzaingó no estará completo hasta que el nieto de los Ovejero-Castillo y el de los Rapela-Mangone recuperen su libertad. Mientras tanto, sus nombres siguen grabados en el bronce de la Plaza San Martín y en las baldosas del distrito, no como un punto final, sino como una pregunta abierta que exige, con urgencia, una respuesta.

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